viernes, 3 de febrero de 2012

13 - LOS VECINOS, UNA GRAN FAMILIA - CONXITETA


   En el 1º2ª, vivían la yaya Conxita (siempre la hemos llamado así), con su hija Merçé y su yerno Manel, quienes tenían dos hijos, Jordi y Conxiteta. 

Mis tíos Pepito, Aurora y Elisa,
en la comunión de Jordi,
 con Julia y Juanito

Conxiteta y yo

  Siempre habíamos estado muy unidos, aunque con sus tiras y aflojas ya que madre y abuela eran personas de maquinaciones y ardides, hasta que un día estalló una gran pelea entre nuestros padres y ellas (recuerdo vagamente que el bueno de Manel, su marido, intentaba poner paz), a causa de unas "escuchas" a través de las paredes lindantes de los dos pisos (vivíamos en la puerta de enfrente), y nuestro padre les dijo que a partir de entonces se imaginasen que había un muro entre ellos y nosotros. Dejamos de hablarnos todos. De vez en cuando oía lo del "muro" y yo no entendía que significaba.

Domingo de Ramos, con mis hermanos,
mi madre y Conxita

Jordi, Conxita, mis hermanos y yo

  Al cabo de poco tiempo, a su hijo Jordi le operaron de unos problemas en las piernas en el Hospital Sant Joan de Deu, y aquello sirvió para que "el muro" se derrumbara definitivamente.

Julia y yo en Sant Joan de Deu, 
detrás mío está Merçé y la abuela
inclinada sobre Jordi


   A veces íbamos con la yaya Conxita al Parc de la Ciutadella a recoger excrementos de los caballos para abonar las plantas que tenían en el balcón, o a otros parques a merendar.

Con la yaya Conxita, tocando la guitarra

   La Merçé también limpiaba casas, y uno de los sitios donde iba era a la casa del teniente de alcalde del Ayuntamiento, que se llamaba Beltrán Flores, padre de la actriz Emma Cohen, quien le daba los vestidos que no se ponía y alguno iba para nuestra hermana Julia, unos vestidos preciosos, que alguno incluso acabó como servilletas. ¡Luego decíamos que "nos limpiabámos los morros con los vestidos de la Gallina Caponata"!

La actriz Emma Cohen
Julia, con un vestido
de Emma

   Se compraron un piso en Malgrat de Mar para los fines de semana, donde nosotros hemos ido muchas veces, era un semisótano con poca luz, pero ya estábamos acostumbrados , en Jaume Giralt, a tener la luz encendida todo el día.

En Malgrat de Mar

  A pesar de nuestras diferencias, lo cierto es que éramos como una familia, nosotros íbamos donde iban ellos, y ellos iban donde íbamos nosotros, y compartíamos los buenos momentos, sobre todo la Conxiteta y yo. Y siempre solícitos todos para cualquier urgencia que hubiese, tanto de unos como de otros. 

    Tendría yo unos 13 años cuando se fueron a vivir cerca del maldito Hipercor, y perdimos  el contacto notablemente, sabíamos de unos u otros a través de terceras personas. Se perdió del todo al trasladarse mis padres al Vallés Occidental. Me pesa mucho que fuese  así.


    En el horrible y criminal atentado de ETA a los almacenes Hipercor, pilló a Conxita y a su marido dentro. Su hijo se salvó al salir de los almacenes junto a su tío momentos antes de la explosión. Sufrieron graves quemaduras y secuelas. Estaba yo escuchando la radio cuando daban la lista de heridos y oí su nombre y apellidos, y me quedé...

Siempre íbamos juntas el 
Día de la Palma
En el recibidor de su casa
Conxita sentada a mi lado en 
Las Golondrinas

   No sé que sería después de tí, amiga mía, porque, aunque te he tenido en el pensamiento y he llorado muchísimas veces, nunca tuve el suficiente valor de enfrentarme a ese horror por el que habrás pasado. Te pido perdón.







8 comentarios:

Júlia dijo...

Que bonitos y algunos duros momentos hemos vivido en nuestro barrio, un barrio digno, humilde y a la vez glamuroso (opinara lo que opinara la Xirgu), con sus diversos personajes dignos de pasar a nuestros albúmenes de recuerdos vividos.

Muy bien Montse al recordar a nuestros vecinos, que con sus mas y sus menos, vivimos una época muy importante de nuestras vidas al lado de ellos y con ellos.

Muy bonitas las fotografías de esa época, tenemos de casí todos los momentos vividos.

Divertido el episodio de la Cohen, nos reíamos mucho de todo, todo...todo.

De Conchita, no se que habrá pasado con élla, deseo de todo corazón que esté bien y no debes de sentirte mal, son cosas que pasan y la juventud nos impide hacer las cosas que de mayores las haríamos de otra manera.

Siempre me das motivos para sentirme muy orgullosa de tí. TE QUIERO.

Mari-Pi-R dijo...

Hola Montse, no te he podido leer desde hace varios días pero me voy a atraparme tranquilamente.
Como siempre una entrada muy bonita llena de recuerdos.
Besos

Montse dijo...

Julia, lo cierto es que la convivencia con los vecinos era diaria, mucho más que con algunos familiares, nos oíamos desde casa los unos a los otros cuando, en verano, teníamos el balcón del patio abierto y era como si estuviéramos todos en una gran casa con muchas habitaciones. De Conxita no sabemos nada, pero me ha alegrado cuando buscando por facebok he conseguido ver a su hijo, que se le parece mucho y a sus dos preciosos nietos, y aunque su vida haya sido desgraciada, por lo que nosotros sabemos, ha quedado algo bueno que son ellos. Besos, cariño.

Montse dijo...

Hola, Mari-Pi-R, Sí hay muchos recuerdos, y aunque al principio me daba un poco de apuro compartirlos, ahora estoy contenta de haberlo hecho, porque estoy segura que en una u otra anécdota o vivencia contada alguien se verá reflejado y también recordará cosas que había olvidado. Tú viaja, viaja y luego nos lo cuentas en esas maravillosas imágenes. Un beso.

Mª Trinidad dijo...

Menuda Historia, cuanto padecer y cuanto sufrimiento, sobre todo lo del Hipercor, como lo viviste tú y tu familia, pero las cosas se suavizan aunque nunca se olviden, y lo siento enormemente y olvida...
Lo de la gallina Caponata divino de la muerte, tienes mucho que decir y lo escribes perfectamente querida Montse.
Las fotos de pequeña estás muy guapa y con una cara de inteligente, la mirada dice la curiosidad que tenías por todo.
Un abrazo muy fuerte y BFDS.

Montse dijo...

Gracias, Mari Trini, afortunadamente el tiempo suaviza las cosas y nos da un poco de tranquilidad, es cierto. Oye, de verdad que eran unos vestidos preciosos los de Emma Cohen, recuerdo uno ajustado al cuerpo con unos volantes en la parte baja de la falda, a rayitas finas gris y blanco, que le quedaba a mi hermana de miedo, pues tenía un tipo muy bonito. Me gustaría ver la cara de la actriz viendo la foto de su vestido en mi hermana jajaja. Besos, guapa y buen finde.

Gemma dijo...

Seguro que le quedaban mejor a nuestra hermana!!. Recuerdo el olor del chocolate que tranformaban en cigarrrillos y monedas en casa de estos vecinos. Besos.

Montse dijo...

Gemma, y tanto que le quedaban mejor a Julia. Los cigarrillos de chocolate, la economía sumergida que había en todas las casas, lo contaré en otro capítulo. Besos.